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Sant Jordi, Jordi de (1395-1424)


Jordi de Sant Jordi, poeta cortesano y militar, nació en el Reino de Valencia alrededor del 1399 y el 1400. Se desconoce la fecha de la muerte, aunque se presume que tuvo lugar en los alrededores del mes de junio de 1424, dado que otorgó su último testamento el 12 de junio de ese año.

Hijo de un esclavo morisco liberado, fue "uno de los líricos más considerables de la literatura catalana anterior a Ausiàs March" (con los que toma parte en la expedición naval a Cerdeña y Córcega el año 1420, que partió de los Alfacs), que en contraste a él, formaban parte de familias prestigiosas. Tuvo el cargo palaciego de camarero real y gozó de la protección de Alfonso el Magnánimo. Participó en la acción de Calvi y el asedio de Bonifacio y, siempre al lado del monarca, entró en Nápoles, donde se encontraba el 30 de mayo de 1423, cuando fue ocupada por Francisco I Sforza, y fue hecho prisionero. En el cautiverio escribió el poema Prisionero, donde manifiesta sus angustias y su añoranza por la vida suntuosa cortesana y su confianza en una breve liberación por parte del rey.

Estilo

Poeta eminentemente cortesano, aparece vinculado al grupo de escritores jóvenes que alaban la reina Margarita de Prades, viuda de Martín I, en la que parece que dedicó algunas de sus más solemnes canciones, como Almidones y seguramente los versos libres. En este ambiente se debió relacionarse estrechamente con Andreu Febrer y con el Marqués de Santillana.

Su breve cancionero (se han conservado sólo 18 composiciones) es esencialmente amoroso, en la actitud todavía vinculada al amor cortesano trovadoresco, que mantenía su vigencia y eficacia en los núcleos postfeudals de Cataluña.

La influencia de los grandes trovadores del siglo XII (Pierre Vidal, Foiquet de Marsella y, sobre todo, Arnaud Daniel) es patente en su obra poética.


Obra

De su obra, se han conservado 18 poemas.

Su más bello poema, verdadera joya de la lírica catalana, los versos libres, se abre con unos versos, solemnes y rotundos, que exponen la idea de las facciones de la dama fijadas en la retina del amante muerto y que elevan a un altísimo tono poético una creencia popular.

La suave tristeza es también una característica de su lírica, llena de despedidas angustiosos y tiernas, de suspiros y de evocaciones en sueños, con añoranza y melancolía.

El poeta a menudo recurre a expresiones y recursos retóricos tomados de la lírica italiana de Petrarca, que entonces empezaba a difundirse entre los poetas catalanes.

En Los enfados continúa la tradición del Monje de Montaudon y Cerverí de Girona.

No carecen de gracia su Llamamiento a las mujeres, pregón dirigido a las damas, y Lo cambiador, poema sobre las trampas y argucias que se hacía en los cambios de la moneda.

Su Canción de opositar constituye la renovación de un viejo tema medieval a base de conceptos de trovadores y del Petrarca más retórico.

Su lengua es todavía un valenciano en el que son abundantes los provençalismes léxicos y de flexión, pero sobre una base que parece fundamentalmente valenciana.

Algunos de sus poemas (Prisionero, también conocido con el título de Desierto de amigos, y Canción de opositar) han sido bellamente musicados por Raimon.
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